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Hace un par de semanas atrás, me tocó reportear el concierto de Kevin Johansen en el Teatro Caupolicán. Una misión bastante agradable, ya que para mí el argentino representa a nueva camada de músicos latinoamericanos que han fusionado de muy buena manera lo más propio de nuestra tierra, con los afuerismos, que producto de la globalización, a veces parecen propios. Algunos lo denominan como un “degenerado musical” y estamos de acuerdo, junto a Drexler, son un nuevo aire a la música de autor de este lado del mundo.

El otro día en el departamento de la Elizabeth y el Rodrigo, la chascona se tropezó con la última edición de la Revista Rolling Stones, que en su portada trae al barrigón de Homero Simpsom nadando con la lengua afuera, a propósito de la comentada película que no estoy ni por ahí con ver. A la serie le reconozco el merito, sin embargo nunca la vi, ni tampoco quiero verla.

El tema es que ojeando y ojeando, pasaron los artículos sobre el fin de la era del disco, una crónica sobre Joe Strummer y el próximo docu a estrenar en Chile, sobre el líder de los “The Clash”; un chupamedias articulo sobre los supuestos guiños de “Alguien Te Mira” – serie que tampoco vi – a una interminable lista de grandes del genero a nivel mundial; Charles Manson en extenso; Apetito por la destrucción a propósito de los Guns y un variopinto de temas más, siempre en el estilo característico de la histórica magazine rolingera.

Todo iba como de costumbre, hasta que en la sección “En Vivo”, precisamente en la página 81, aparecía una reseña del concierto brindado por Johansen el pasado 27 de Junio, firmado por el periodista Sebastián Garay.

A penas vi la foto, le dije a la chascona podada que se apurara para poder leerla. Me entusiasme con la idea de poder comparar lo que yo había escrito, en contraposición con la que se supone es “la madre del periodismo” en torno a la música. Bebía sorbos de ron malo y aspiraba nicotina impaciente, mientras Fito hacía de las suyas en el pulento DVD del Naturaleza Sangre.

Está más que claro que esta edición chilensis comandada por Willoughby, hace lo que puede y sólo se acerca – bastante de lejos eso sí – de toda la historia que ha trasformado a la Rolling Stones en un mito. Aún así, por lo menos tenemos Rolling y eso igual se agradece. No me aguanté y me metí medio molestoso a leer las primeras líneas, pero la ceguera me cagó una vez más, así que catetié, catetié, hasta que mi linda novia soltó por fin las suave hojas de un envidiable papel cuche.

Me quiso decir algo, pero no la pesqué mucho, me metí de lleno en mi tropezada y a esa altura, alcoholizada lectura. Para empezar una bajada bastante fome, aunque se entiende, ya que a pesar de todo, la Rolling respeta ciertos códigos periodísticos, que yo entendio más bien como vicios de la profesión, pero en fin.

En el primer párrafo describe al público, catalogándolo como: “ansioso por pasarlo bien” y más adelante utiliza el término: “melómano”, para los que creen que en la música de Johansen encontraran una “rica mixtura” de ritmos y letras que “rayan con la intelectualidad”. Cosa que es bastante parecida a decir: “empezar un tema con arpegios de charango y que la cosa termine en una cumbia, digna de cualquier bailanta argentina, es por lo menos para parar la paila” y también bastante cercano a decir: “si más encima el tipo le agrega cierto peso literario a sus letras, la cosa pinta muy bien. Demasiado, para ser cierto”.

Ahí un pequeño cototo venoso se asomó en la frente y el cuello de mi afeitado rostro. Luego en el segundo párrafo, analiza el show del trío +2, al que define como: “agrupación considerada internacionalmente como la cabeza de la nueva música brasileña”. Extrañamente yo la denominé como:agrupación considerada por los especialistas como la nueva sangre de la música brasileña”. ¿? Y continúa. El intermedio lo enmarca como: “los técnicos entraron a la cancha para montar los instrumentos de The Nada, acompañado por los silbidos del público”, mientras que en mi articulo aparece: “rodies a la cancha y el olé, olé, olé Kevin, Kevin, por parte del respetable, cayó con una naturalidad casi lógica”.

Luego define a la banda soporte de Kevin como: “sólida y afiatada” y más abajo los declara como: “verdaderos expertos que se intercambian flautas traversas, saxos, una que otra guitarra roquera y un maravilloso charango”. Todo bien parecido a: “Musicalmente “The Nada” se muestra cohesionada, limpia y virtuosa. Los ocho músicos que comparten guitarra eléctrica, bajo, batería, flauta traversa, charango, quena, xilófono, saxofón, banjo y una percusión de-esas, asumen el rótulo de actor secundario sin ningún problema”. Cha-chann!!!

Prosigue el artículo de Sebastián Garay, alabando las virtudes de Johansen en la guitarra: “La guitarra que acompañó al argentino durante todo el show escapa de ser un mero elemento visual como la usaba por ejemplo Elvis. Aquí es un protagonista de la banda, con complejos ciclos de acordes y pegajosos rasgueos”. Esto, es bien parecido y no me puede decir que no a: “Y es que al escuchar bien la guitarra acústica de Johansen, uno se da cuenta que es la parte central de todos los temas que corren. A diferencia de otros song-writer que descansan bastante en su banda, la seis cuerdas, en este caso, no están de adorno colgadas del hombro izquierdo del igualito a Claudio López. No hablamos de La, Mi, Sol y listo. No señores. Es la parte neurálgica e imprescindible de la sonoridad que alcanzan en conjunto”. Aunque me parece muy acertado el palo al supuesto rey del rock, que bien poco tiene de eso.

A esta altura, a mi ya se me había acabado por unos segundos el ron malo y las venas aparecían en todo su esplendor. Pero la guea continuaba con esas extrañas similitudes. Kevin debe haber tocado por lo menos unos veinte temas, de los cuales yo elegí para mencionar al azar: “El Palomo”, Mc Guevara o Che Donalds” y “Atahualpa You Funky”, canciones que no fueron interpretadas de forma correlativa. Y siiiiiiiiiiiii. Sebastián Garay, mencionó los mismos y en el mismo orden: “El Palomo”, “Mc Guevara y Che Donalds”, destacando Atahualpa You Funky, un funk estándar con cortes de folclor andino en perfecta armonía”.

Demasiadas coincidencias creo yo, pero hasta podría suponer una mera casualidad, pero al finalizar la nota, el colega se cae al señalar que: “El cumbiero intelectual se despidió bajo una gran ovación y los gritos de mujeres que seguro deseaban ser su Daisy”. Lo que es una verdadera pelotudez, porque más allá de cualquier ironía, no creo que ninguna de las féminas presentes ese día, hubiese deseado que la comparen con un travesti, aunque en menor o mayor grado, todas sean unas come hombres. O no?

Ese final deja de manifiesto el poco conocimiento del periodista, denota la improvisación y el apuro. Se cae de maduro que hojeó, buscó por Internet, copió, pegó, arregló por aquí por allá y publicó. O estoy puro gueviando?

Es claro que es un tema debatible, ya que si bien es cierto, existe una estructura lógica para escribir acerca de un concierto y hay aspectos que sí o sí deben estar en el análisis, acá se observan demasiadas similitudes en la estructura, y en los aspectos para destacar.

Obviamente no es un plagio a secas, pero existe una copia disfrazada, adornada. Porque dato no menor, es que mi crónica fue publicada en paniko el 29 de junio, ósea dos días después del concert, mientras que la rolling apareció recién a principios de este mes.

Da rabia porque estos señores llegan faltando un minuto para que empiece el concierto – con suerte, siempre llegan tarde – tienen la mejor ubicación posible, tienen acceso a camarines, al vip, al cóctel, mientras que uno como buen guerrillero de la grabadora, para todo lo anterior, tiene que hablar con pedrito, juanito, dieguito y aún así, es difícil poder moverse con total libertad.

De todas formas, a mí nunca me han gustado las entradas preferenciales, claramente ahí no pasa nada entretenido. En lo de Johansen, estaba en el último piso, en la última fila, entiéndase, la gallá misma. Adelante se pierde la pasión, se enfría el miembro, se achica el corazón, falta el aire entre tanto bostezo.

Otro tema es como los medios grandes se pautean con los medios más chicos. Siempre había escuchado sobre temas robados entre colegas o sobre obtener una información oficial, que se supone que es para todos los medios, e irse medio escondido al canal, como que acá no ha pasado nada y tirar la nota a las nueve anunciándola como exclusiva.

A mi en el Austral me pasó, en el reportaje que hicimos con mi súper compañera de práctica, la Coté, sobre los foros de minas anoréxicas, en donde se intercambiaban datos sobre como vomitar sin ruido o como pasar piola los controles médicos. Fue portada de día domingo y causó impacto regional, porque la mina – líder del cuento, era una pelo lais de la zona. Extrañamente a la otra semana, LUN, sacó el mismo reportaje y con las mismas fuentes. Rastrearon lo mismo y modificaron – inventaron uno propio. Debate nacional. En fin, ¿gajes del oficio o deformaciones de la profesión? Usted elige.

Igual le voy a enviar mi molestia por email a estos lolitos de la Rolling Stones, si pasa algo, aunque lo dudo, les cuento. Ahora, si sus periodistas, antes de escribir sus notas leen paniko, ta bien igual. Algo dice eso. Fito para el final.

 

 



4 Responses to “Rolling – copy page – Stones”  

  1. Многие азартные игроки, как за рубежом, так и у нас в стране, привлекали и привлекают математический аппарат (в частности, теорию вероятности) в попытке создать выигрышную стратегию для числовых лотерей, к которым относятся Спортлото и популярная во всем мире лотерея Кено. Большинство из них основывается на многоуровневом анализе большой выборки результатов предыдущих тиражей, как например предлагает делать Георг Гоулдман

  2. Кстати, если закончаться фото Одри, то можешь в фотошопе старые фото накладывать на новый фон, так и разнообразие будет и ты работать продолжишь

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  4. Чекан друзей тоже надо учитывать. Дональд Трамп, примерно, для двадцатку потянет.


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